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domingo, 5 de julio de 2015

De dónde venimos

Si a tu vida le quitas una casa que no has hecho con tus manos, un coche, un banco que guarde tus papeles verdes para hacer trueque, una ropa que se rompe cada cierto tiempo para que compres más con los papeles verdes, una televisión que cuenta la vida de los otros... Si le quitas a tu vida todos esos inventos como la electricidad, el plástico, los móviles, el alcohol, las tapas, el frigorífico, las cocinas de gas o inducción, los grifos, el wc, los colchones... Si le quitas algo que sí nos diferencia, la cultura (Idioma, etc...), si te quitas el color de la piel, si te quitas los prejuicios, si te quitas todas tus cargas materiales, al final, detrás de todo eso, lo que queda son los sentimientos de un ser humano...
Opino que el progreso a cualquier precio sólo puede llevar al desastre.

Poblado himba de los alrededores de Epupa Falls, Namibia

domingo, 24 de mayo de 2015

A las puertas del abismo

"A las puertas del abismo estoy, pobre de mi. A punto de caer al negro infinito mientras aún me consumo en el recuerdo de tus labios incendiarios, traicioneros, esos labios que me empequeñecieron sacando lo peor y lo mejor de mi.
Y me dolió, sí, me dolió que me empujaras a la muerte... Me usaste y me tiraste cómo y cuando mejor te pareció y esa puñalada, fría y cruel, me llevó a donde estoy, aquí, esperando mi turno para entrar por la puerta de la nada más oscura y húmeda, el infierno gélido y nauseabundo donde las pesadillas se hacen realidad.
Mi destino está marcado... Un ultimo empujón y desapareceré para siempre de tu mirada insensible, pero, debes saber que en tu pecado llevaste la penitencia también, porque ya te maté y no lo sabes. Sólo es cuestión de tiempo. Y ni siquiera entonces te pondrás en mi lugar, el de una colilla con muy mala hostia... Pero ya dará igual todo."

Esta se la dedico a mi amiga Carmen Verde, magnífica fotógrafa y escritora, que me inspiró con su inigualable Oda a la hormigonera. Un abrazote.


domingo, 10 de mayo de 2015

La chispa

Todavía estaba pensativo por las espadas cruzadas que había visto junto al viejo puente, en el desfiladero ¿Acaso se me había pasado algo por alto? Una batalla de la que no tenia noticias. No nos paramos entonces.
Poco después, lo vi por primera vez. Desde un promontorio que dominaba la costa vimos el castillo mas famoso de la historia del cine, Eilean Donan.
Parecía tan pequeño en la distancia y sin embargo era tan grande...
Aquel jueves santo de 2010, entre los muros del castillo de los inmortales, surgió la chispa...
El 10 de mayo de 1719 el castillo original, defendido por una guarnición de soldados del Regimiento de Galicia, cayó.
Casi 300 años después, empapado de leyendas de fantasmas, de historias de traiciones, de guerras de religión, intereses partidistas y amores tormentosos, empecé a dibujar en mi mente lo que ahora es El Monje de Hierro, actualmente en proceso de lectura (Por eso no estoy hablando mucho de ello, toca esperar).
Aquel día un fantasma me sonrió porque sabía que iba a contar su historia, antes de que yo mismo lo supiera... Fue justo allí, cuando me volví para mirarle, después de ver un grabado sobre la Masacre de Glencoe que había un salón. El tiempo se detuvo y las paredes me empezaron a hablar.
En recuerdo a los 307 que fueron a Escocia, aquellos 307 que me acompañaron en aquel largo camino de soledad pactada, cuando construí un castillo de palabras en mis noches, apoyado por los muros de una intensa investigacion realizada durante mis dias...
Y mi fantasma sigue alli, entre los muros de Eilean Donan Castle, esperando que el tiempo cambie para cumplir su juramento.


Eilean Donan desde el puente. En primer plano el hornabeque y la torre del homenaje.



El que escribe entre los muros del castillo. En el horizonte la isla de Skye bajo la lluvia.
 

domingo, 3 de mayo de 2015

La balada del país de los ciegos

Dicen que en el reino de los ciegos el tuerto es el rey. Técnicamente así es, puesto que el tuerto es la única persona que puede guiar al resto hacia algún lugar que no suponga el descalabro de alguno de sus acompañantes.
Sin embargo, en el país de los ciegos no había tuertos por aquel entonces y cada uno hacía su vida como buenamente podía: a tientas, unas veces acertando y otras recibiendo el golpe frontal más inesperado.
Pasó que un día una joven ciega que se sentía importante quiso ser reina y fingió ver algo por un ojo. Todos levantaron los brazos en señal de victoria, esperanzados de que aquella persona tuerta les guiara y sus encontronazos terminaran.
Decía ella: -vayamos a la izquierda -y todos la seguían.
-Vayamos a la derecha -y ese camino escogían.
Poco a poco fue faltando gente. Algunos murieron aplastados contra el suelo al caer por un acantilado. Otros se quemaron en las brasas de una hoguera. Algunos otros se congelaron, perdidos en el bosque. Ella siempre enviaba alguien delante que moría en su lugar, sabía que era ciega, así que no se arriesgaba nunca y además era la reina. Cuando algo fallaba bastaba con justificar las ausencias diciendo que ese no era el camino que había dicho, que era más a la izquierda, o que se habían separado y no la habían hecho caso...
Todos fueron muriendo hasta que sólo quedo la falsa tuerta y otra mujer ciega que no acostumbraba a dejarse llevar por el famoseo de la líder de los ciegos muertos.
Esta mujer consiguió a tientas llegar al mundo de los que ven y se operó la vista. Consiguió ver algo por un ojo y con ese ojo quiso volver a su país para saber la verdad.
Y ésta no era otra que la ceguera total de la reina tuerta, la reina de los ciegos que estaba tan ciega como los demás, pero fingía ser tuerta para ser reina... Decidió seguirla como súbdita por un tiempo, el justo y necesario para que le dijera: -tienes delante un maravilloso jardín donde pasear, ve y disfruta de él.
En realidad pudo ver un pantano de suelo informe. Caminó delante de ella y se agarró a un árbol de la orilla para a continuación decirle a la reina:
-si que parece hermoso, acompañame en el paseo, Majestad.
Y la reina ciega murió en el pantano de arenas movedizas sin reconocer sus culpas por cobardía y orgullo, pues no creía que su súbdita viera algo.
Fue así como la verdadera tuerta se convirtió en reina del país de los ciegos, más bien del país de los ciegos muertos, y no teniendo nadie sobre quien gobernar, se dirigió al mundo de los que ven para no volver jamás, con la esperanza de encontrar el camino a la felicidad sin que nadie la intentara conducir al abismo con falacias.

miércoles, 29 de abril de 2015

El 0,11 por ciento


A veces pasan cosas así. En cualquier momento, en cualquier lugar,

alguien piensa. Un día quiso a otra persona. Un día... Ahora ningunea todo lo que pasaron juntos.

No fue nada. Sólo un suspiro en su vida. En tantos años sólo convivieron ¿Medio, quizá? Eso significa, como el 1 por ciento de su vida, más o menos. A eso descuenta el tiempo que sólo durmió y el que trabajó. Entonces el porcentaje se queda en un patético 0,33. Ridículo.
Después, quizá podría quitarle el tiempo de aseo cuando no se duchaban juntos, el de comer cuando esperaba en el turno partido en el trabajo, el de excursiones o juergas con otra peña... Cuando discutian... Todo el tiempo que estuvieron juntos y fueron felices se reduce a un 0,11 por ciento de su vida, y bajando. Un peso insignificante.
Si sigue analizando su vida desde un punto de vista matemático llega a la conclusión de que el porcentaje de tiempo que ha pasado en su vida con otras personas es mucho mayor del 0,11 que pasó en aquel tiempo con aquella persona a quien quiso.
Por lo tanto esa es la importancia que tiene el amor de alguien en su vida... El 0,11 por ciento... No merece más que un suspiro...
Sin embargo, alguien lleva 10 años ninguneando aquellos seis meses... El 20℅ de su vida, y no se lo quita de la cabeza. Aquel maldito 0,11 por ciento que perdió y no volvió.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Recordarlas siempre

Hoy hace un año que se fue uno de los mejores guitarristas de siempre. Con sus dedos convirtió la magia en sonido y cada sonido en poesía. La dulce melodía de sus notas acompasadas suavemente en su guitarra a todos nos embelesó más de una vez y nos hizo soñar...
Se fue, quizá antes de lo que debía, pero su leyenda perdurará mientras nosotros sigamos escuchandole con el corazón y hoy que siento deseos de bailar como antaño al mismo ritmo de otro latido que me salve de mi mismo quiero besar tus notas con mis palabras...
Y recordarlas siempre, maestro.
Gracias, Paco de Lucía

viernes, 30 de enero de 2015

Paseando por las tierras de Morfeo

Ya era tarde y Zoe había perdido el último autobús, así que decidió caminar hasta casa.
Había trabajado mucho aquel día porque su jefe estaba de vacaciones y muchos clientes deseaban cerrar sus tratos para sus respectivas representaciones en sus juicios. No se podía postergar todo ese papeleo, ya se sabe, ave que vuela... 
Zoe era una experimentada abogada con siete años de exitosa carrera ganando casos, también perdió alguno, naturalmente, pero si algo llevaba mal de su trabajo era el papeleo. Era una camicace del estrado, la reina de la elocuencia, pero el trabajo de oficina le producía dolor de cabeza. Por eso, y no por otra causa, no le importó recorrer las tres millas que separaban la oficina de su casa.
Respiró el aire fresco de la noche y nada de lo sucedido importó ya. Sólo tenía pensamientos para el camino que debía recorrer en la noche sin más luz que la tenue iluminación de las farolas de la vieja ciudad, sentir el vaho que expelía su boca al soltar el aire, y sus pies:
-El próxima día, debería meter unas zapatillas de deporte en una mochila y así no tendría que caminar con estos tacones tan altos -se dijo así misma mientras caminaba, pero esa noche ya no podía remediar el problema y trató de pensar en algo más agradable.
Entonces, un hombre de larga barba sucia y descuidada con aspecto enfermizo y muy chupado por la falta de alimentación apareció de la nada y le dijo, mientras levantaba un cuchillo:
-¡La bolsa o la vida!
Por un instante el mundo se paró.
El pánico la consumió en segundos eternos pero, después, pudo recuperar la calma, respiró profundamente antes de dar el paso siguiente, y empezó a hablar:
-No tengo claro que decir, señor, porque si digo bolsa, usted me puede matar interpretando que prefiero mi bolsa en vez de vivir, pero si digo vida, también me puede matar porque puede usted interpretar que prefiero que se lleve mi vida, de modo que tengo miedo a decir algo que me puede perjudicar. Sería mejor que me especificase de forma precisa lo que tengo que decir o hacer.
El ratero la observó absolutamente estupefacto ante el razonamiento tan extraño que la víctima del robo acababa de realizar y, después de pensar unos instantes que a Zoe le resultaron interminables, dijo al fin con gran desolación:
-¡Mierda! Nadie me entiende. Por eso me dejó mi mujer ¡Maldición! Esa maldita embaucadora a la que aún amo se fugó con el cartero y no puedo dejar de echarla de menos.
Entonces, Zoe observó la cara del atracador más detenidamente pero... El despertador sonó.
Seguía en la cama tratando de desperezarse al tiempo que trataba de comprender el extraño sueño que acababa de tener. Miró a su lado, donde su marido aún retozaba como un oso terminando su hibernación y, al darse la vuelta, pudo ver su rostro sonriente mientras abría los ojos y decía:
-Buenos días, Zoe -y el atracador de su sueño la besó con dulzura en los labios.
Ella sintió la culpa de sus actos, y le respondió con timidez, con pena.
-Buenos días.
Fue entonces cuando decidió poner fin a su relación con el cartero, antes de que llegara a más, y tratar de encontrar la verdadera razón por la que no comprendía últimamente a su esposo ¿Era él o la necesidad de romper con la rutina? Siempre le había amado y ahora, ahora le parecía que sólo vivía, pero cuando parecía que todo se iba a terminar sintió un fuerte dolor en el pecho ante la idea de echar a perder su relación. Dejar a quien siempre pensó que sería el hombre de su vida...
Sí, la maldita rutina la había llevado a un callejón del que no sabía salir y su mente la había avisado de que sus actos no sólo tendrían consecuencias para ella. 
-Carl, tengo que hablar contigo -y el dialogo comenzó.