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domingo, 16 de agosto de 2015

Aquellos maravillosos años



Recuerdo los días de feria, los montes explorados, algunos puentes cruzados... Pero sobre todo recuerdo la compañía de una pandilla improvisada que tenía la misión de crecer y, al hacerlo, aprendía el mundo disfrutando y socializando.
Veo a los niños jugar como yo lo hacía y me quedo absorto mirando mientras cruzan el río del olvido transportándome al pasado.
Me entristezco al pensar que son raras avis en peligro de extinción ante el empuje implacable de las máquinas, esas que devoran la voluntad y la pasión de vivir dejando tras de sí un rastro de soledad y asesinando por el camino los momentos no vividos, los mejores de la infancia.
Recuerdo con nostalgia aquellos maravillosos años y rezo para que nadie enturbie el paso de estos chavales por la infancia, ese puente hacia la madurez. Rezo para que nadie los empuje al olvido.

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